La aceptación

La aceptación

En mis talleres a menudo me doy cuenta de que nos cuesta muchísimo aceptar a los demás tal como son. Cuando planteo a los asistentes si están dispuestos a aceptar al otro tal como es, aparece un silencio incómodo y las caras de disgusto se hacen notar.

La mejor forma de ayudar a alguien cuando tiene problemas es aceptarle tal como es. Y la mejor forma de amar a alguien sigue siendo aceptarle tal como es. Aceptar cómo se siente, tenga motivos o no, tenga razones o no, sea justo o no lo que está planteando…

Porque cuando nos sentimos completamente aceptados, paradójicamente, nos liberamos y nos motivamos para cambiar. Cuando los demás nos aceptan como somos, nuestros sentimientos son legitimados y el malestar se diluye. Eso nos desbloquea y nos da la energía necesaria para cambiar lo que no nos gusta o nos genera desasosiego.

El lenguaje de la no aceptación (juicios, críticas, consejos, advertencias…) nos desalienta y nos transmite que lo que sentimos no debería ser así. Por tanto nos cerramos a contar lo que nos pasa y nos quedamos estancados, enrocados en nuestros pensamientos. Sin embargo, cuando nos transmiten aceptación, nos abrimos totalmente al otro y compartimos nuestro sentir. La roca de nuestro malestar se rompe en pequeñas piedras, que se van volviendo arena hasta desaparecer. Nos sentimos amados y reconocidos como seres humanos.

En estos tiempos en los que proliferan los cursos sobre cómo convencer y persuadir a los demás, se nos ha olvidado lo más básico. Aceptar a una persona tal como es constituye la mejor forma de influir sobre ella. Es así de fácil. Y no basta con sentir la aceptación, hay que demostrarla. Para ello sólo hacen falta algunas habilidades y la voluntad de conectar con los demás.

Una de las habilidades que puedes desarrollar para transmitir aceptación es la de manejar el silencio. Porque no comunicar puede comunicar mucho. El silencio es un mensaje no verbal muy potente. Da pie a la otra persona a seguir hablando. Te permite pararte a sentir lo que está sintiendo tu compañero de charla, procesar en tu interior lo que has escuchado, y avanzar en la conversación. Porque el hecho de no hablar de ti cuando estás escuchando a alguien es una muestra de que te estás entregando en la escucha. Aprovecha los silencios, siéntelos, disfrútalos…

Existen más habilidades y técnicas que te permitirán transmitir aceptación a las personas de tu entorno y mejorar tus relaciones. ¿Nos vemos en el próximo taller?

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