Recuperar la sensibilidad

Recuperar la sensibilidad

¿Has visto la película Click? Protagonizada por Adam Sandler y dirigida por Frank Coraci, cuenta la historia de Michael, un ambicioso arquitecto que quiere triunfar en su profesión y que, por ello, tiene serios problemas para poder dedicar a su familia y amigos todo el tiempo que necesitan. Un día, Michael recibe de forma mágica un mando a distancia que le permite controlar todas las partes de su vida. Así, Michael puede saltarse todos los momentos del día a día que considera improductivos. De este modo, el arquitecto consigue dedicar todo su tiempo a su trabajo y obviar las relaciones familiares y de amistad. Con el tiempo, Michael logra todo lo que se propone en su trabajo, pero va perdiendo a toda la gente que para él era importante y quedándose cada día más solo, dándose cuenta de que dejó a un lado su parte humana para alcanzar una meta que ahora no tiene con quién compartir.

Aunque las comedias de Adam Sandler tienen poco que ver con la realidad, sí que es cierto que con cierta frecuencia podemos encontrar profesionales de todo tipo que eligen insensibilizarse frente a los sentimientos ajenos porque consideran que eso les ayuda a conseguir sus objetivos laborales. La productividad y la eficacia quedan por encima de todo, de modo que poco a poco se va perdiendo la capacidad de tener una comunicación auténtica con los demás y de entender al prójimo.

Sería importante desarrollar el hábito de estar en conexión, primero con nosotros mismos, y luego con los demás. Recuperar nuestro lado sensible, pasando más tiempo con las personas que queremos, y tratando de entenderlas y aceptarlas tal como son. Aunque tengamos diferencias de pensamiento con nuestros seres queridos, podemos desarrollar la capacidad de “comprender” al otro. Se trataría de aprender a ver las cosas desde la misma óptica que la otra persona. Llegar al punto en el que, sin necesidad de estar de acuerdo con lo que la otra persona hace o dice, eres capaz de asumir que, probablemente, tú habrías hecho lo mismo si estuvieras en la piel de esa persona. Conseguir ver que lo que hace el otro tiene que ver con su historia personal y sus circunstancias, y que bajo su punto de vista era lo más correcto en ese momento. Poner el corazón cuando escuchas al otro te permitirá estar en sintonía con lo que siente y dejar a un lado los juicios.

Quizá, de vez en cuando, merecería la pena hacer un poco de autocrítica y tomar conciencia de qué estamos haciendo con nuestro lado humano. Pararse un momento a valorar si estamos cuidando nuestra capacidad de comprender al otro, de compartir y de ser humanos, podría suponer un cambio significativo en nuestras vidas.

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